Porqué ropa curvy.

 

¿Qué tal si comenzamos por el principio?

Te contamos parte de la historia de cómo nace este proyecto.

Hace bastantes años ya, yo tenía una tienda pequeña que vendía ropa pequeña, y resolvía el pequeño problema de ir a la moda de mis clientas.

Un día entró en mi pequeña tienda una nueva clienta que necesitaba comprar ropa elegante para ser la madrina de la boda de su hijo, y que había visto algo en el escaparate que le gustó.

Al contrario de nuestras otras clientes, su problema no era pequeño, sino muy, muy grande, pues era lo que aquí llamamos una mujer Supercurvy y no había talla para ella en mi pequeña tienda. Me costó encontrar las palabras para decírselo sin ofenderla, pero ella lo tomo como algo normal, previsible aunque triste, y se fue.

Ese día marcó un antes y un después en mi comercio. Ese día cambio mi percepción del porqué y el para qué yo tenía una tienda.

No poder ofrecerle solución al gran problema de aquella cliente comenzó a ser un problema para mi, porque me planteé ¿qué estaba yo aportando de valor a la sociedad?

Mis clientas habituales podrían prescindir perfectamente de mi tienda, y encontrarían muchas otras tiendas que les podrían ofrecer los mismos productos.

Yo, como cualquier ser humano, estoy programada genéticamente para ser útil a los demás. Como todos, quiero dejar mi pequeña aportación a un mundo mejor, y ese día me di cuenta de que vender algo que no resuelve ningún problema importante, es no hacer nada importante con mi vida. 

El problema que tenía aquella Supercurvy era muy importante, porque vestirse es una de las necesidades básicas del ser humano, y en este caso ya no consistía en decidir entre uno u otro modelo, era encontrar UNO, aunque sólo fuera uno, que le sirviera. ¡No encontrar ropa de tu talla es frustrante, y más si es para la boda de tu hijo! Eso para una madre es un grandísimo problema.

Ese día me di cuenta de que SI podía hacer algo “importante” en este mundo ayudando a Supercurvys a tener acceso a ropa adecuada a sus necesidades.

Mi primer paso fue comenzar a contactar con proveedores de ropa por encima de la talla 48. Me pase horas y dias, buscando, y más horas aún al teléfono. Me fue igual de difícil encontrar fabricantes de tallas grandes que le debió de resultar a aquella Supercurvy vestirse para la boda.

Poco a poco fui encontrando proveedores de tallas mayores, pero cada vez que yo conseguía subir la oferta de tallas, venía alguna clienta que necesitaba otra talla más. Hasta que llegó un momento que ya no tenía quien me vendiera tallas mayores.

Cada día era más consciente del drama de no tener qué ponerte. Me llamaban por teléfono chicas de toda España, que veían el facebook de la tienda, y necesitaban tallas que ni yo podía conseguir.

Recuerdo el caso de una chica joven que vivía en un pueblecito Andaluz, y sólo tenía dos batas de quita y pon, que le había hecho la modista del pueblo. Las batas se habían desgastado hasta tener agujeros, y la modista del pueblo había fallecido. La pobre chica lloraba al teléfono porque le daba vergüenza ir a la ciudad a comprar ropa, porque solo tenía para llevar puesta una bata rota. Claro está, ¡terminé llorando con ella!

Llevaba ya un par de años con colección de fiesta Supercurvy, en los que cada vez había más demanda, cuando me falló mi principal proveedor, el que me aportaba las tallas mayores.

De pronto mi pequeña tienda se quedó vacía de ropa y llena de clientas buscando ropa de eventos. ¡Me quería morir!

Pero como eso es una expresión hecha, en lugar de morirme me puse más viva que nunca, y pensé que la manera de que ningún proveedor me volviera a fallar era teniendo yo el control de la producción.

Así comenzó la siguiente etapa de esta empresa. Decidí que, si nadie me daba ropa hecha, la haría yo misma, y de paso la haría más grande, para que nunca más hubiera nadie sin talla suficiente. Rescaté un antiguo proyecto de Proceso de Fabricación que había redactado y archivado hacía muchos años. Cuando lo elaboré lo hice como un pasatiempos, y no me había planteado nunca lo útil que sería algún día.

Esa primavera fue una contrarreloj para conseguir los materiales, hacer los diseños, elaborar los patrones, conseguir el equipo humano que los realizará, etc. Pero gracias a aquel guión fue posible, aunque no sencillo, ponerlo todo en marcha.

En dos semanas tenía los prototipos de los primeros modelos listos, y después de algunos ajustes, una semana más tarde ya había una pequeña colección en tienda.

¡Qué sensación tan increíble cuando comenzó a venir la clientela y se iban encantadas con su compra! Los primeros días me sentía como una heroína que hubiera salvado los eventos de las Supercurvys de mi ciudad. ¡Jajaja!

Pero en realidad lo único que había hecho era atender las peticiones de las propias clientes, que me habían dicho lo que les gustaría tener en su prenda ideal. ¡Vamos, que lo tuve muy fácil!

Aquellos primeros modelos, muy sencillos, se han convertido en los básicos de todas las futuras colecciones con cambios de color o tejido, pero manteniendo la sencillez. Cada año salen diseños nuevos, pero los más vendidos siguen siendo aquellos primeros básicos. Son los más fáciles de personalizar por su simplicidad, admiten cualquier complemento y se adaptan a cualquier morfología femenina.

He pensado mucho en ello, y he llegado a la conclusión de que, cuando queremos conseguir lo mejor de nosotros en una sola creación, tendemos a simplificar al máximo. Y eso me ha llevado a comprender la famosa frase de Coco Chanel de “Menos es más”, que se ve claramente reflejada en esa primera colección.

Desde entonces cada nuevo modelo sale pensado bajo ese mismo principio, que es el que marca la línea de acción de la moda Supercurvy de Paraiso. Yo personalmente, he quedado totalmente comprometida con el intento de vestir a todas y cada una de las Supercurvys que no encuentran lo que necesitan. Por eso toda la marca está impregnada de ese deseo de satisfacer las necesidades básicas en primer lugar, pero una vez conseguido esto nos proyectamos hacia una moda diferente e imprescindible en tu armario. Buscamos una moda atemporal, que no se vea afectada por los cambios estacionales. Con ello queremos ser la marca de referencia en tu moda, y para ello trabajamos duro, durísimo, cada día de cada semana, de cada mes de cada año. No nos permitimos descanso NUNCA, porque tus necesidades están por encima de todo.

Siguiendo con la historia, que se me quedó a medias. Con el tiempo la pequeña tienda cerró sus puertas para abrir paso al fascinante mundo de la fabricación de ropa para surtir a otras tiendas. Os aseguro que es cuando más he disfrutado de esta profesión, creando.
Pero como todo es un ciclo en la vida, hemos vuelto a la tienda, ahora si, más grande, para acomodarse así al tamaño de nuestras clientas. Así que ya no hay una tienda pequeña, sino una gran tienda donde dar soluciones a grandes problemas.

Gracias a mi sobrina Esther, que fue quien puso la juventud y la fuerza en esta empresa, se abrieron las puertas de la actual tienda, para la que yo sigo fabricando, y juntas comenzamos a intentar dar soluciones a todas las mujeres con un problema grande, que es no encontrar ropa de su talla.

Desde entonces el equipo ha aumentado y forma parte de él nuestra valorada modelo Brenda, que es quien se encarga de mostrar cómo sientan nuestras prendas, con el gran estilo que la caracteriza.

Y así, con este equipo humano en tienda, más unas grandes profesionales en fábrica, que realizan las prendas a la perfección, nos enfrentamos a los retos que cada una de vosotras no quiera poner. Siempre buscando la excelencia en nuestros productos y en el trato a nuestras clientes, que se refleja en las abundantes y buenas opiniones que nos dejáis siempre en redes sociales. 


Volviendo a aquella llamada de teléfono de la clienta desesperada, te diré que eso se siguió repitiendo, no sólo por teléfono sino también por las redes sociales. Hay continuas peticiones de Supercurvys desde toda la geografía que necesitan conseguir alguna prenda, así que el siguiente paso lógico me pareció crear esta tienda on line, de modo que tengáis siempre acceso fácil a toda la colección.

A todo esto, te estarás preguntando quién soy yo. Pues me presento, soy Mercedes, y como habrás podido imaginar ya a estas alturas, no soy Supercurvy.

Pero no por eso no siento el problema de la talla. El mío siempre fue el otro extremo, y aprendí a hacer ropa para no vestirme con ropa de niña siendo ya adolescente. Todas mis amigas encontraban ropa moderna de jovencita, y yo seguía vistiéndome en la sección infantil, talla 10. Y para colmo, como era más alta que las niñas de 10 años, todo me iba corto. ¡Así que comprendo muy bien lo que es no tener qué echarte encima!

Lo que nunca pensé ni yo misma es que llegaría a comprender tan bien al otro extremo. Pues lo comprendo, me identifico al cien por ciento, y hacer ropa curvy me da una razón por la que vivir. Es como si ya mi vida tuviera un sentido útil, pues estoy haciendo algo necesario para la humanidad. ¡Debo de tener un alma Curvy!

Supongo que será como el hecho de que haya hombres modistos. Choca pensar que un hombre comprenda las necesidades de vestir de una mujer, pero ahí están ellos dando prueba viviente de que nos comprenden y ademas hacen muy su trabajo.

Pues mi trabajo ahora es hacer bien la ropa Supercurvy, para que tú estés lo más cómoda posible, te sienas bien vestida, y si además puedes elegir entre varios modelos… mejor que mejor.s

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